ARTE & ESPECTÁCULOS
OPINIÓN
La enfermedad
02.01.2012 | 11:56 hs.
· Autor: Hermes Binner
· Fuente: Perfil
La primera reacción ante la enfermedad de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner es y debe ser como ser humano, incluso antes que como médico. Cuando la política se pone tan feroz que olvida las más elementales condiciones de humanidad y sensibilidad, es patológica, enferma de poder y nada más. La enfermedad que padece es perfectamente curable y todos auguramos que la operación le permita continuar con una vida plena y saludable.
El cáncer produce miedo. Es una enfermedad muy compleja porque no conocemos algunos de sus aspectos, lo que aumenta la incertidumbre. Es uno de los miedos de nuestra época, por eso hay que comprender el impacto a nivel emocional. Afortunadamente vemos a la Presidenta de buen humor y con una actitud positiva.
En cualquier sitio del planeta, la enfermedad de un jefe de Estado causa lógica preocupación a todos sus ciudadanos. En nuestro país, además, ha causado intranquilidad generalizada. Esta intranquilidad se debe a que este doloroso episodio se suma a la debilidad institucional que padecemos. El gobierno actual tiene una concepción del poder que lo lleva a confundir Estado, gobierno y partido.
La república debe asentarse en la independencia de sus tres poderes, porque la debilidad de los mismos incrementa la incertidumbre y genera desconfianza. Nuestra concepción democrática descree de la excesiva personalización en el ejercicio del gobierno.
Por ello, comprensión, respeto y solidaridad son actitudes necesarias que debemos asumir desde lo humano y desde lo político. Si necesita ayuda, allí estaremos, como lo hicimos siempre para fortalecer las instituciones.
La Presidenta se va a curar, por la ciencia médica y por el deseo de todos. También necesitamos que se “cure” la democracia, con más democracia, que asegure el diálogo y la participación para recuperar la confianza entre los argentinos.
El cáncer produce miedo. Es una enfermedad muy compleja porque no conocemos algunos de sus aspectos, lo que aumenta la incertidumbre. Es uno de los miedos de nuestra época, por eso hay que comprender el impacto a nivel emocional. Afortunadamente vemos a la Presidenta de buen humor y con una actitud positiva.
En cualquier sitio del planeta, la enfermedad de un jefe de Estado causa lógica preocupación a todos sus ciudadanos. En nuestro país, además, ha causado intranquilidad generalizada. Esta intranquilidad se debe a que este doloroso episodio se suma a la debilidad institucional que padecemos. El gobierno actual tiene una concepción del poder que lo lleva a confundir Estado, gobierno y partido.
La república debe asentarse en la independencia de sus tres poderes, porque la debilidad de los mismos incrementa la incertidumbre y genera desconfianza. Nuestra concepción democrática descree de la excesiva personalización en el ejercicio del gobierno.
Por ello, comprensión, respeto y solidaridad son actitudes necesarias que debemos asumir desde lo humano y desde lo político. Si necesita ayuda, allí estaremos, como lo hicimos siempre para fortalecer las instituciones.
La Presidenta se va a curar, por la ciencia médica y por el deseo de todos. También necesitamos que se “cure” la democracia, con más democracia, que asegure el diálogo y la participación para recuperar la confianza entre los argentinos.
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